Eldiario.es, Sofía Pérez y el totalitarismo que nos oprime.

Antes de saber lo que dice la circular hay que dejar bien claro que la misma le ha debido llegar a Sofía o a eldiario.es de la mano de algún profesor traidor y cobarde, porque si el interfecto tenía algo que alegar contra la circular o contra las normas que en ella se sugieren, lo que debería haber hecho es ir al director del cole o al de la fundación, dar la cara, darle su opinión, razonarla y documentarla, es decir, dialogarla ¿no es eso Sofía lo que decís que hay que hacer en lo social, en lo del género y en todo?

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Eldiario.es es una gacetilla de lo más políticamente correcto, aunque pretenda en sus denominados “23 focos” no serlo. Eldiario.es es un tabloide que nos cuenta lo que el poder actual y la moda de hoy quieren que nos traguemos, aunque pretenda hacernos creer lo contrario. Eldiario.es es parte del sistema porque si no lo fuera no podrían vivir los que en él… ¿trabajan?.

Sofía Pérez Mendoza

En eldiario.es trabaja, no sabemos si mucho, poco o más bien nada, una tal Sofía Pérez Mendoza que dice de sí misma que es “Periodista”, lo cual debe decirlo porque sin duda debió sacar el titulito, lo que no sabemos es si fue yendo a clase y poniendo codos o no yendo ni a clase ni poniendo codos, que todo puede ser. Dice estar “Vinculada siempre con lo social y comprometida con el periodismo con visión de género”, lo cual suena a barbaridad, qué cosas se ven Don Pero, qué cosas se ven Don Nuño, ahí es nada la chiquita, vinculada siempre con lo social”… ¿nos lo explica? Comprometida con “visión de género”, o sea, la leche, la leche que diría Arturo Fernández, esta chiquita debe ser la leche, el no va más, el non plus ultra. Pero aún hay más, porque como en realidad Sofía no es nada, se ve obligada a añadir que “Antes pasé por El Mundo”, por favor, aquí la carcajada debe ser monumental, al leerlo nos hemos partido el trasero, nos hemos caído de la silla, nos hemos tronchado y han tenido que llamar al Samur. Dice Sofía que “Pasó por El Mundo”… pero haciendo qué, y cuánto pasó, y cómo pasó, y después de pasar qué hizo. De verdad, Sofía, hacía tiempo que no oíamos un chiste tan bueno.

Pues bien, como se ve que Sofía no tenía nada que hacer “vinculado con lo social” ni tampoco con “visión de género” –hay que ser cursi, niña–, ha escrito un articulito en el que pone el grito en el cielo, con perdón Sofía, porque la fundación Educatio Servanda ha pasado una circular al profesorado de sus colegios recomendando cómo deben acudir vestidos, dentro de lo posible, ojo a la no imposición, al trabajo.

Antes de saber lo que dice la circular hay que dejar bien claro que la misma le ha debido llegar a Sofía o a eldiario.es de la mano de algún profesor traidor y cobarde, porque si el interfecto tenía algo que alegar contra la circular o contra las normas que en ella se sugieren, lo que debería haber hecho es ir al director del cole o al de la fundación, dar la cara, darle su opinión, razonarla y documentarla, es decir, dialogarla ¿no es eso Sofía lo que decís que hay que hacer en lo social, en lo del género y en todo? Y si a pesar de tal diálogo no hubiera acuerdo, respetando que quienes dirigen son los propietarios con todo su derecho y que toda empresa lo tiene a poner sus normas, pues con coherencia, con un par, que hubiera cogido la puerta y se hubiera ido a otro cole o a otra fundación dónde coincidan con sus ideas sobre cómo vestir. Lo de filtrar documentos internos es malicia, cobardía, falta de hombría o de feminidad y traición, o sea una deposición, una boñiga.

El problema viene cuando existe una tal Sofía a la que escandaliza que en dicha circular se recomiende que en el vestir de dichos colegios las profesoras sean recatadas, pudorosas, femeninas, elegantes, austeras, mujeres; y los profesores trajeados, masculinos y hombres; y unos y otros limpios, aseados y bien olientes; o sea, seres humanos dignos de sí, respetuosos con los demás y ejemplo para los niños a los que tienen que educar y formar; todo lo anterior, eso sí, que conste, dicho en la circular con menos palabras y mejores que las nuestras.

Pero como para malas intenciones no basta con una, Sofía tira de hemeroteca y descubre que uno de los colegios de dicha fundación es el Juan Pablo II que ya salió en los papeles por un par de quítame allá esas pajas de “lo social” y de “genero” y, como vio carne y por fin algo que hacer, cual buitre leonado, perdón, Sofía, cual “buitra leonada”, se lanza sobre la carroña y nos recuerda aquellas otras “faltas” terribles contra “lo social” y de “genero” de dicho colegio y de dicha fundación.

Pero Sofía, que como eldiario.es dicen que van de guays de los de ahora, calla, y calla lo mejor. Calla que de aquellas presuntas faltas que había cometido el colegio contra las leyes Cifuentes, fue exculpado después de sufrir la visita de varios inspectores de la “policía política educativa” de la Comunidad de Madrid, o sea, del sistema, del poder, de los tolerantes, de los liberales-revolucionarios, de esos que eldiario.es dice querer vigilar. Sofía, periodista según ella de “lo social” y de “genero”, calla que dicho colegio se ajusta a las normas legales con toda pulcritud. Sofía calla que los múltiples inspectores que van día sí y día también a él por mor de la inquina persecutoria de los sociales y genéricos como ella, no han encontrado nada en su contra, sino todo lo contrario, y mira que lo han buscado. En fin, para qué alargar lo que Sofía calla y lo que sus jefes y eldiario.es no quieren que se sepa porque entonces sus “23 focos” se les caerían encima; porque entonces “lo social” y de “genero” se le agriaría; porque entonces el sistema opresivo del que viven y al que sirven se les podría venir abajo; porque entonces los que sí estamos en contra de este sistema, en contra de este maremoto de inmundicia, en contra de lo “políticamente correcto”, o sea, en contra de las Sofías y de los eldiario.es, podríamos ser libres de verdad, dejar que cada cual eduque a sus hijos como quiera, libres de vestir decentemente, libres para ser seres humanos, libres para no aguantar la barbarie que nos oprime todos los días, o sea, todo lo que prodigan, defienden y de lo que viven eldiario.es y Sofía. Pero claro, aquél y ésta saben que en verdadera libertad nada serían, nadie les haría el menor caso y entonces tendrían que… trabajar y… hasta ahí podrían llegar eldiario.es y Sofía.

 

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One thought on “Eldiario.es, Sofía Pérez y el totalitarismo que nos oprime.”

  1. Debe ser impresionante el nivel de aburrimiento de los periodistas. ¿Pero tan importante es ésto? Evidentemente no deben preocuparse mucho por cómo son educados sus hijos en sus colegios, pues si les importara entenderían que esa largura que proponen en las faldas o vestidos es la más cómoda para no enseñar a los niños lo que no se debe al tener que agacharse en múltiples ocasiones ante ellos. Eso suponiendo que no te dé igual, claro. En vez de enredar con estas estupideces, deberían ocuparse más de presionar a los políticos para que mejoren el actual sistema educativo. No creo que el tipo de ropa afecte a la calidad educativa que tenemos que bastante mala es ya de por sí y desde hace décadas. Saludos.

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